Derecho a la vivienda: La lucha de tres organizaciones contra el déficit habitacional

En el marco de la IV Marcha Nacional por el Derecho a la Vivienda, tres organizaciones que reivindican este derecho (Vida Digna, Ukamau y Vivienda Digna) nos cuentan, a través de sus voceros, la lucha contra el deficit habitacional y cómo se ha trabajado a través de sus movimientos.

Movimiento Solidario Vida Digna

Víctor Venegas – Vocero del Movimiento Solidario Vida Digna.

“La principal problemática que tenemos con la vivienda, por lo menos en la población La Bandera (donde nace el movimiento) es el hacinamiento y la mala calidad de las casas.

En un principio tuvimos la disyuntiva si iba a resultar un comité en la población, porque veíamos que en varios lados resultaba y teníamos la duda si era aplicable aquí en La Bandera. El éxito lo tuvo en muy poco tiempo. Lo que hemos visto y según lo que conversamos con los vecinos y vecinas, es que, no hay gente viviendo en la calle, pero el nivel de hacinamiento es brutal, por lo menos, con los arquitectos que trabajamos sacamos un promedio, que por lo menos viven seis personas por casa y muchas veces hay tres casas dentro de un mismo terreno, lo cual genera un problema de hacinamiento bastante grave. La segunda problemática es la mala calidad de la vivienda, lo cual hace que sea afectada aún más por el frio, la lluvia, el barro, etc. Y si a eso le agregamos la poca capacidad del gobierno de poder generar un sistema que garantice el derecho a la vivienda digna; vemos que por ahí, giran las principales problemáticas en torno a la vivienda en nuestro movimiento

El proyecto que nosotros vemos, en primer lugar, que los pobladores deben organizarse y luchar por el derecho a la vivienda, de ahí generar organizaciones en comités de vivienda. Luego apostamos demandar al Estado efectivamente que avance en el derecho a la vivienda, que avance en la ley general de vivienda. Pero a nosotros nos interesa mucho más potenciar el protagonismo de los pobladores y avanzar hacia proyectos autogestionados, avanzar hacia cooperativas de vivienda, en donde el Estado sea el que tenga que poner el financiamiento de la vivienda pero que los pobladores con la inventiva que históricamente han demostrado sean los que construyen efectivamente su barrio, sacando a las inmobiliarias.

Creemos que el problema de la Vivienda, es un problema serio en este país y la llegada de los hermanos de otros países acentúa la realidad de las poblaciones en torno al hacinamiento y a la necesidad de vivienda, por ende este debe ser un problema masivo, donde se involucren los movimientos sociales, donde se involucren las diferentes organizaciones políticas y en donde la unidad de los pobladores y pobladoras sea lo que se tenga que forjar de aquí adelante. No es tiempo de separaciones y divisiones, es una lucha por el barrio, por la ciudad, por los territorios y por la vivienda: que un detalle dentro de eso, requiere la unidad más amplia de las fuerzas sociales o políticas, creemos que por eso hay que manifestarse y por eso hay que salir, la acción directa, la lucha y organización es lo que nos va a permitir este triunfo a nuestras demandas.”

 

Movimiento de Pobladores Ukamau

Doris Gonzáles Lemunao – Vocera Nacional del Movimiento Pobladores de Ukamau.

“Acá, nosotros como organización, lo que visualizamos como el principal problema en torno al tema de vivienda, tiene que ver con el acceso y quienes son los dueños del suelo, en este contexto actual lamentablemente las tierras y el suelo en nuestro país están siempre en manos de privados y los pocos suelos fiscales; las autoridades no tienen la voluntad política para avanzar en la vivienda de interés social.

Lo que se convierte en algo cotidiano es la expulsión de los pobres a las periferias, donde no existe posibilidades de desarrollo, donde no hay servicios y eso va produciendo mayor desigualdad, que la ciudad siga siendo segregada e injusta. En ese contexto es que nosotros revindicamos el proyecto “Maestranza San Eugenio Ukamau” como una de las ganadas, no solo para nuestra organización, sino, también para el resto de pobladores y pobladoras de nuestro país, donde pudimos desarrollar un proyecto con características de participación al 100%, que fue la organización que se hizo responsable del proyecto junto con los profesionales que acompañaron este proceso.

Construir en el centro de la ciudad, a metros de la Alameda, que es la arteria principal de nuestra Región Metropolitana, con estaciones de metro cercana, con espacio de desarrollo, con más metros cuadrados de lo normal lo que significa la vivienda social,  es que nosotros decimos; lo que tenemos que seguir impulsando es mayor organización, pero no solamente como Ukamau, sino que también articularnos con otras fuerzas, otras organizaciones que será fundamental este 2018. Año donde cambiamos el capitalismo por más capitalismo aún, sale un gobierno que se dice de centro-izquierda y entra un gobierno de derecha que en definitiva han sido quienes han perpetuado el sistema neoliberal en nuestro país y quienes han sido culpable de mucho de los dolores que tiene nuestro pueblo, de la segregación social, del hacinamiento, de la expulsión de nosotros los pobres hacia las periferias y por eso hoy día más que nunca necesitamos unidad, necesitamos organización y necesitamos una lucha conjunta que nos permita avanzar en las diferentes demandas sociales que tenemos hoy día, como es el derecho a la Vivienda y la Ciudad.”

 

Movimiento de Pobladores y Pobladoras Vivienda Digna

Daniel Millán – Vocero Movimiento de Pobladores y Pobladoras Vivienda Digna

“Soy uno de los voceros representantes del Movimiento de Pobladores Vivienda Digna y soy representante del Comité Latinoamérica Unida,  que corresponde a un comité de inmigrantes  en donde trabajamos articuladamente y desde ahí comenzamos con el trabajo y empezamos a organizarlo con ellos. Vienen de todas partes, hay peruanos, bolivianos, argentinos, chilenos… la cosa es que estamos haciendo una organización de inmigración para poder conocerlos y también darles la oportunidad y dar  a conocer no tan sólo que el chileno tiene el derecho únicamente a una vivienda y un derecho a venir a esta tierra, sino que, por vivir aquí en Chile y por ser humano. Todos tenemos derecho a tener una vivienda digna y un  terreno en donde vivir.

Dentro de la problemática más importante que tenemos en este momento son los arriendos excesivos; son también la aglomeración de gente en una vivienda, son demasiados (a veces 10 o 15 personas viviendo en una vivienda).  Es inaudito también es indignante que nos cobren arriendos tan caros y una vivienda tan poco efectiva para poder vivir.
También otro aspecto que nosotros vemos diariamente es que al final a nosotros nos cuesta tener una vivienda. Por lo menos acá en Chile nos cuesta tener una vivienda,  porque si no nos integramos a crédito hipotecario y  no nos afianzamos a este no podemos tener una vivienda. Y esta lucha es importante para nosotros porque al final lo da el esfuerzo, lo da la integración,   también hay que pensarlo como amigos,  hermanos de inmigrantes y además es importante porque hace organizarnos y trabajar como vecinos y conocernos porque al final la mayor parte del tiempo lo que hacemos es siempre individualizarnos y no tener comunicación con nadie. Aquí se hace algo muy importante que es trabajar en conjunto.

Corresponde al derecho por vivir en esta tierra, por haber trabajado por ella, porque al final nuestros padres y nuestros abuelos siempre han trabajado por esta tierra y ¿por qué sólo los ricos y los que tienen dinero son los únicos que tienen la posibilidad de obtenerla y nosotros no?

Nosotros en este momento como organización, somos una organización que trabaja de una forma activa. No somos una organización pasiva que espera que el gobierno nos de soluciones a la medida que ellos nos quieran entregar. Porque al final, si nosotros esperamos las soluciones que ellos nos dan, es una espera muy larga, es una espera de 10 a 15 años. Más encima, la solución que entregan es en el lugar que ellos quieran, el proyecto que ellos quieran y, finalmente, muchas veces una casa indigna en donde no se puede formar una familia porque en la casa no ingresan más de dos o tres personas. Entonces al organizarnos, al pedir apoyo, al organizarnos con todos los otros movimientos y además organizarnos con otra clase de organizaciones,  le mostramos al gobierno y le mostramos a este país que hay una necesidad que es la vivienda. Es esta organización la que nos da la fuerza y nos da la credibilidad de que nosotros estamos trabajando para poder conseguir algo, que también es un derecho del ser humano. Corresponde al derecho por vivir en esta tierra, por haber trabajado por ella, porque al final nuestros padres y nuestros abuelos siempre han trabajado por esta tierra y ¿por qué sólo los ricos y los que tienen dinero son los únicos que tienen la posibilidad de obtenerla y nosotros no? Ellos son los únicos que tienen el derecho de conseguir una tierra y seguir haciéndose ricos y nosotros seguimos manteniéndolos y al final somos una masa para ellos, una masa que les sirve para trabajar y nada más. Esa es la única solución que nos dan, pero nosotros queremos darle vuelta la jugada al gobierno y conseguir algo más rápido y más digno.

Los invitaría a que ojalá vieran este movimiento desde otro punto de mira, no solamente como una vivienda, sino que como una forma de fraternizar, conocernos y protegernos los unos a los otros porque al final en este momento  todos los que arrendamos somos pobres y nos cuesta, nos cuesta pagar un arriendo, nos cuesta diariamente trabajar,  nos cuesta levantarnos. Porque además de pagar un arriendo, tenemos que pagarle los estudios a nuestros hijos y nos cuesta muy duramente vivir aquí en este país.”